Presentazioni
I Luoghi
L'Ospitalità
La Direzione Artistica
Horacio Ferrer
I Milongheri Napoletani
I Costi
 
 

Horacio Ferrer   

 

Nasce a Montevideo il 2 giugno del 1933, figlio di Alicia de Ezcurra, argentina, pronipote di Juan Manuel de Rosas e di Stefano Franscini, primo presidente svizzero e di Horacio Ferrer educatore e storico.

Studia ingegneria e architettura, teatro e musica.Fonda a Montevideo "El Club de la Guardia Nueva" , dove comincia i moderni studi del Tango, pubblica "Romancero canyengue" , suo primo libro di poesie, e presenta " El tango del alba" , sua prima opera teatrale.

Risiede fin da bambino anche a Buenos Aires, dove riceve la stima di personalità del calibro di Anibal Troilo e Astor Piazzolla, che lo invita a comporre insieme opere come Marìa de Buenos Aires e El pueblo joven ( Opera de dos Mundos), Balada para mi muerte, Balada para un loco, La última grela, La bicicleta blanca, Chiquiíln del Bachín, Milonga del trovador, Existir, Libertango , fra settanta titoli che rivoluzionano l'estetica tanguera. Al teatro Colòn, presenta e interpreta il suo Oratorio Carlos Gardel con musica di Horacio Salgàn.Compone poi con Garello, Aznavour, Stamponi, Daniel Piazzola, Jairo, Tarantino, Soy un circo, La guita, Mi viejo Piazzola, La loca de la plaza,Soy ( su musica postuma di Discépolo).

Ha scritto per il coro di L'Ile de France, il poema corale París Tango , con musica di Juan José Mosalini.

El libro del Tango , cronaca e dizionario di duemila pagine, edito a Barcellona, introduce il Tango nell'Università di Parigi, e la sua opera completa in quattro volumi, titolata Moriré en Buenos Aires è edita da Manrique Zago.

Nel Poetry International d'Olanda, il critico Joe Baker lo elegge come il numero uno fra i partecipanti di questo incontro mondiale di poeti.

E' gran premio onorario della "Sociedad de Autores e Compositores". Il "Consejo Deliberante" lo designa cittadino illustre di Buenos Aires e il Comune di Buenos Aires titola a suo nome una strada tra Corrientes e Callao.

E' il creatore e presidente dell'Academia Nacional del Tango della Repubblica Argentina e ha fondato anche le stesse accademie di Francia, Spagna, Belgio, Olanda, Germania, Svezia, Cile, Cuba, Messico, Brasile e altre- Còrdoba, Mar de la Plata, Quilmes, Rosario, Bahìa Blanca-all'interno dell' Agentina.

E' sposato con la pittrice porteña Lulú Michelli ed è cittadino argentino.

 

EL TANGO, ARTE Y MISTERIO

 

EL ARTE EXISTENCIAL
El Tango es flor más elegida de la cultura del Río de la Plata, por osadía, seducción, autenticidad y perduración. Buenos Aires es su corazón y su misterio, unida a Montevideo en el arco amplio, peliagudo y fraterno de lo rioplatense. El Tango, cultura feliz y límpida que libra a sus oficiantes de toda teoría sobre su filiación nacional. Pero el Tango es todos los tangos del mundo.
Arte de los siglos XIX, XX y XXI, como el Jazz es arte de alta noche y también el Flamenco, su otro hermano de épocas. Tango, Flamenco y Jazz, idiomas de la existencia despellejada y plena, tormentosa y barriobajera, horneados en cafés, burdeles y cabarets. Esos sitios donde sus creadores, malditos y benditos, paren la historia casi sin saberlo y se redimen abrazados a su obra en los baños purificadores de la verdad, la belleza y lo humano.
El Tango es, por eso y desde su albor primero, arte jamás oficial, semiclandestino y antiacadémico. O mejor dicho, académico de su propia academia con catedráticos que ocupan sus cátedras en olor de autoridad inapelablemente discernida por la inventiva estética. También por una ética fenomenal a la que repugnan los copiones y la inconducta nacional de los rateros, talentosos o no, del prestigio ajeno.
La palabra Tango nombra a unas artes musicales, poéticas, dancísticas y vocales fundadas en el grave arte de vivir de veras, en los laberintos ciudadanos y existenciales de nuestro tiempo.
Sesenta mil obras compuestas, estrenadas, editadas y registradas en discos, el Tango está todo grabado en ciento diez años de fonografía muy exitosa, son el ejercicio de estilo y la pasión de diez generaciones de mujeres y varones, cancionistas y cantores, directores, solistas, poetas, compositores, arregladores y orquestadores, glosistas, bailarines, historiadores, cronistas, meditadores y musicólogos, maestros de ceremonia del espectáculo que el Tango es, coleccionistas de discos, de recortes periodísticos, de documentos, de films y de discos y hasta otros protagonistas que son como "bastoneros" o suscitadores de atmósferas tangueras.
El Tango tiene ciertas notaciones métrico-rítmicas, modos estróficos o fórmulas estructurales. Pero es algo mayor que lo envuelve y lo sobrepuja para tener el alma brava y fina de un clima de la existencia. Fatalmente nos concierne, también a quienes lo detestan, por ser expresión de lo existencial universal (lo que es de todos en todos los tiempos) en descenso serio al fondo de la condición humana con los ojos que nos han correspondido en la tómbola de lugares posibles en este mundo.
El Tango es clima de la existencia retoñado en verso, canto, respiración de bandoneones y plástica de danza. Tango que despierta a su duende para confidenciar la vida, capital o vulgar, con un vaso de alcohol en la distancia debida y la adecuada luz que permite y propone el ritual de los tangos recrudecido, a diario, después de todo anochecer.

BUENOS AIRES
Construida sobre la pampa argentina en la orilla occidental del Río de la Plata, la Buenos Aires del siglo XXI es ciudad de smog y estrés. Ocupa un irregular damero de 14.000 manzanas en su área metropolitana que, con ciudades aledañas da un círculo de veinticinco quilómetros de radio para doce millones de personas.
Buenos Aires metrópolis alberga cincuenta barrios entre su puerto y Liniers, y desde Nueva Pompeya hasta Belgrano. Cada barrio con su historia, leyendas, identidad, poetas, cronistas, héroes, heroinas y tangos.
Salas de espectáculos y baile, teatro, cine, cafés, restaurantes-concert, circos, tanguerías, cabarets, varietés, music-hall y escenarios al aire libre tiene para el arte, más museos y galerías de pintura. Todo en esta urbe a la que ofrendamos libros y cantos mil desde "Fundación mitológica de Buenos Aires" de Borges hasta el tango "Buenos Aires" de Romero y Jovés o las meditaciones de Ortega y Gasset y Gómez de la Serna.

LA CIUDAD DEL TANGO
Todo el tango rioplatense y universal, sería indescifrable sin su madre Buenos Aires. Bella, enigmática, mudadiza, veleidosa y concluyentemente femenina.
Hay una Buenos Aires consumada en los tiempos para el porteño y la porteña de cada una de sus épocas. Y hay, cada día, otra, instantánea y verdadera, para cada uno de sus vecinos. Es tan esencial la ciudad medio inglesa que discurre frente a la tienda Harrod's como la genovesa-napolitana de La Boca, la afrancesada de la avenida Alvear, la pampeana de Mataderos, la muy madrileña de la Avenida de Mayo o la seudo Manhattan con pequeño Wall Street y mini Broadway que sufre y goza entre San Nicolás y Retiro.
Ciudad casi sin prehistoria ni fuertes ni murallas ni castillos seculares ni playas o montañas es en hondura ciudad en bajorrelieve interior, magnética y terrible, que infunde al tango el genio de la tierra.
Lo que el vals es a Viena, el Tango es a Buenos Aires, vínculo sutil profundizado y ennoblecido por la mugre sagrada de la brava
cuesta arriba del desdén: el Tango ha sido náufrago para la inteligentzia, la prensa y la política cultural de su propia ciudad, siempre manoteando la otra orilla de su supervivencia.
Bocetada en 1536, asolada los dueños de esas tierras, aborígenes y fieras, en 1542 y refundada en 1580, a Buenos Aires la sella ese tríptico de su gesta original: Nacer-Morir-Renacer. Bíblico o cabalístico "3" del Padre-Hijo-Espíritu Santo; de los tres reyes magos de Belén; de padre, madre e hijo de la familia humana. Y si el puerto de la ciudad se llama Santa María de Buenos Aires, patrona de navegantes, ella, la ciudad misma, es Ciudad de la Santísima Trinidad. La escotan tres flancos de agua, los tres con sus riberas en seducción de lazo del génesis tanguero: el Río de la Plata, El Riachuelo de los Navíos y el arroyo Maldonado.
Buenos Aires tiene sólo tres puntos cardinales, norte, sur y oeste. Como si a levante un barrio gigantesco se hubiera hundido en el Río de la Plata, fantasía hidrográfica que se hace de tres imposibilidades científicas: no es ni río ni un estuario ni un mar. Buenos Aires que está en el paralelo 35 al sur de un suburbio del planeta Tierra, es un acontecimiento planetario.
Hubo excégetas e historiadores que han pintado su alma sólo como un vasto almacén abierto en la orilla occidental del Plata. Almacén en el que se han amontonado en azarosa y tumultuosa estiba, seres, estilos de la vida, modos de amar a Dios o al otro, manera de hacer el pan, el amor, el comercio y las casas. Para escarnio de tanta puerilidad, resta siempre el tesoro de veraz de la realidad metafísica: Buenos Aires es una inmemorial inmanencia de lo pampeano. Barro fino para las manos, el talento y la inspiración de la deidad fantaseadora de ciudades.
Ciudad finalmente desamarrada a las corrientes de la historia a partir de la Conquista, para someter a su designio el almácigo revuelto de barcos llegado desde el otro confín de los mares, más desde que fuera capital del Virreinato del Río de la Plata en 1776 y su coronación sentimental como la París austral y capital de la América Latina.
En un oficio de poderes secretos, Buenos Aires se sustancia mejor en sus ganas de luna: hay una Buenos Aires solar y otra sublimada por la noche. Es fenicia durante el día y es griega en su interpretación nocturna. Sus crepúsculos tienen muy poco de epílogo y mucho de obertura. Por eso, su hijo de más velamen, el Tango, es espíritu anochecido, caudillo de una pesada de nictálopes.
Y sólo se va a dormir el Tango cuando las patas de las sillas dadas vuelta sobre las mesas de los bares señalan, en el claror del alba, la expresión mimosa y aquiescente de Dios para sus porteñas y porteños de mayor enjundia.

PORTEÑOS Y PORTEÑAS
La más remota prosapia de los porteños la imparten genes indo americanos y aventurados genes españoles, con morería y judería entremezcladas, trasfundidos en lo morocho de criollas y criollos y en lo original, épico y pastoril del gauchaje.
El habitante de Buenos Aires es "porteño" porque el karma de su ciudad es portuario. También son porteños los de Cádiz y los de Valparaíso. Y porque por las puertas del puerto de Buenos Aires llegan las inacabables migraciones. La africana primera, bajo el oprobio y los lamentos de la esclavitud, negros vagamente incorporados a lo social y muertos hasta la locura en las vanguardias de las guerras civiles: los sollozos cantados y los parches sólo tienen un decreciente eco en la vida cotidiana, en los hábitos y las artes porteñas a diferencia de Montevideo
Ya en pleno siglo XIX estremece a Buenos Aires uno de los sucesos migratorios graves y grandes de la Humanidad: cientos de miles de españoles e italianos de todas sus regiones; a la vez turcos, franceses, armenios, japoneses, alemanes, galeses, sirios; más tarde portugueses, yugoeslavos, bolivianos, checoslovacos; más luego peruanos y coreanos se radican, todos, en Buenos Aires ambiciosos de paz e ilusionados de progreso personal.
Un diluvio universal de estilos nacionales, un babélico temblor de tierra atruena a Buenos Aires para que deje de ser La Gran Aldea con vocación de megaciudad. En el 1900, al terminar el siglo XIX, Buenos Aires se puebla con más forasteros que nativos, tras veinticinco años de buques y vapores con gentes desde el ancla hasta los palos mayores y las chimeneas, tiempo, precisamente, de la gestación y la eclosión del Tango.
Entonces, otra vez historiadores y meditadores acometen su simpática aritmética. Suman los dos hechos y, sin más, concluyen: "El Tango es producto de la inmigración",
Claro es que la vida tiene más vueltas que la oreja y el Tango, que lleva la vida dentro, está lejos y a salvo de ser una suma porque es un humilde milagro.

GÉNESIS NACIONAL, CULTURAL Y SOCIAL
Grandes ciudades, milenariamente decantadas, hospitalarias, llenas de personalidad en paisaje y cultura, reciben al extranjero que se radica, hasta con trabajo y techo pero no le alteran el modo.
Buenos Aires sí: rumanos o japoneses, calabreses o andaluces sienten el sutil atropello de esta ciudad que los va domando a su metabolismo con imperceptibles seducciones. Seres de idiomas y hábitos firmes caen bajo el encantamiento de lo porteño, con su lunfardo, su mate, sus copetines amistosos, sus mujeres irresistibles, sus trasnochadas y sus tangos.
Si se aporteña parte de los inmigranrtes, el hijo del inmigrante es poco lo que atesora de sus progenitores. Raúl Scalabrini Ortiz lo precisa: "El hijo del inmigrante que es, genéticamente, hijo de sus padres, es culturalmente hijo de su tierra".
Inmigrantes conversos a lo porteño en el manoseo diario con la ciudad que es bruja; y sus hijos, ya porteños, se acoplan a los del antiguo linaje de Buenos Aires en la consumación de la ciudad y de sus artes: el teatro, el cine, la caricatura política, la historieta, danzas y canciones camperas. Y más que todo, el Tango.
De tal modo, a los viejos apellidos criollos Quevedo, Romero, Aragón o Ramos Mejía, se entremezclan Jovés y Ferrer, catalanes; Undarz y Urdapilleta, vascos; Rocatagliata, D'Agostino, Canaro, Mafia, de regiones de Italia; Pollet, Arolas y Laurenz, franceses; Bernstein, Philips, Thompson, sajones, apellidos todos de tanguistas de las primeras épocas.
En este orden de lo que va queriendo ser una cultura, y pudo ser un caos, se plasma un arte también inesperado: los pueblos de Buenos Aires y Montevideo, en la cuenca del Plata, hacen como la criatura que en la cancel de la vida, intenta y logra su único juguete propio y posible con piedras, ramas y barro en la soledad de un patio. Porteñas y porteños del siglo XIX hacen su tango con lo que encuentran en su época.
¿Qué hay?: hay un idioma sólido como derivación diferenciada del castellano en la poesía gauchesca, desde los cielitos de Bartolomé Hidalgo hasta el "Martín Fierro" de José Hernández; hay la poesía española e hispanoamericana con formas estróficas italianas e hispano arábigas. Hay la poesía ciudadana, jergal y barrial, aromada de lunfardo, el argot rioplatense. Hay los payadores, juglares criollos de canto improvisado con guitarra, uno contra otro. Hay un humor literario muy ciudadano en revistas políticas. Hay principios de dramaturgia vernácula en circos y varietés populares.
Hay las trovas y las danzas camperas, zambas, triunfos, tristes, milongas, cifras, chacareras, tonadas, cielitos y milongas. Hay las danzas, lancero, rigodón, media caña, mazurcas, polcas y valses. Hay las habaneras y danzones de Cuba. Hay los tanguillos y las murgas y chirigotas de Cádiz; los cuplés, los chotis y los tangos como habaneras de las zarzuelas y el género chico de Madrid. Hay la clásica armonía musical europea en orquestas de ópera italiana y orquestas de salón para tocar Verdi o Strauss.
Y hay, para todo eso una ciudad que ha nacido devota del espectáculo y propensa al baile, a la farra y a la vida nocturna.
El ser multánime de esta Buenos Aires tan bravamente constituida, se sirve de esta varia paleta de artes que ya están para la irreversible aventura de intentar lo que ya vive en su alma primera y pampeana con sensación de fatalismo: el Tango y su misterio.
El alma de Buenos Aires con las antenas paradas por ese empujón insobornable que está en la génesis de toda obra de arte: la imperiosa voluntad de expresarse.

ORÍGENES Y RESURRECCIONES
En lo más genuino e inexorable de la expresión porteña se armoniza, aún, otro repertorio de atmósferas estéticas propiciado por la constitutiva diversidad étnica y cultural de Buenos Aires. Hablo de lo que en el mundo ya era, en artes de otras países, como tanguístico antes y mucho antes de que en el Río de la Plata se hubiera compuesto el primero de tangos.
Se trata de la bohemia, los barrios bajos, la sensualidad y de lo nocturno, del sarcasmo y la locura visionaria, de algunos pasajes cervantinos, de la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, de ciertos poemas de Charles Baudelaire, de músicas de Bach o de Chopin, o de los estampones de Goya o de pinturas de Lautrec. Es una especie de flotación pretanguera profetizando el hallazgo criollo de nuestro casi extremo sur.
Después ya crecido el Tango, con creadores y obras, lo enriquecen en vario acorde de influjos el grotesco teatral italiano, el modernismo francés y rubendariano, las romanzas musicales francesas e italianas, la copla andaluza y el flamenco, el ultraísmo poético español, la vanguardia musical europea de la entreguerra de la primera mitad del siglo XX, el Jazz del treinta al sesenta, la comedia musical de Broadway, los versos intimistas de Geraldy, los boleros de Cuba y México, el alboroto estético de Los Beatles. Todo con la prenda de no imitar sino adaptar esas riquezas a las claves esenciales de Buenos Aires, siguiendo la lección de los tangueros augurales que interpretan bailando, tocando y cantando el genio de la tierra que late bajo de sus pies.
El Tango, crecido lleno de mundo, regresa peregrino y seductor a ese mismo mundo, con la gracia de gozar nuevos orígenes como su Buenos Aires que ya, al aparecer en el planeta, nace, muere y resucita.

LOS ARRABALEROS
En la Buenos Aires del siglo XIX que intenta e inventa el Tango, una cuestión es el suburbio y otra el arrabal. El suburbio es la sub-urbe, modesta, pobre y trabajadora, lejos del centro, barrios de Barracas, La paternal o Palermo, fortines porteños bien habitados según la moral del tiempo. Suburbio es concepto urbano de implantación, zonas a las que se va o de las que se viene.
Al arrabal lo lleva uno puesto, como un ademán o una fiebre. No se trata de un sitio sino de un estilo recoleto y anochecido de la existencia, para conservar los códigos de la minoría arrabalera a resguardo de la moral establecida y consagrada como buena y obligatoria para todos los demás.
El pensador y musicólogo Carlos Vega ha dicho de los arrabaleros que hacen el Tango: "Yo no elogio la conducta de esos bravos libertinos; pero el arte no elige entre los probos sino entre los creadores".
La noche y el bailongo con su sustracción física y anímica al mandato de normas morales tomadas de otras culturas, es el amparo clandestino y perfecto. Distante de toda prepotencia ética y estética, dueños son de sus almas y despilfarradores de su talento.
A los que bailan en el natural ocultamiento del burdel, nadie les censura la osadía de abrazarse de mejillas a tobillos para bailar: no hay erotismo en ese abrazo sino pura voluntad de arte y puro jubilo de creación. La sensualidad de cada pareja es artística. Bailando se acoplan o desacoplan y evolucionan por la pista armando y desarmando los pasos ideados sobre la marcha para lucir el hallazgo, para ornamentarlo sin fin, cada pareja para ser en este torneo la más elegante, la más plástica, la más aplaudida.

INVENTORES DE LA DANZA
¿Quiénes son estos arrabaleros, estos "atorrantes", para nombrarlos como el lunfardo permite al designar a los oficiantes de la bohemia?
Si el estilo humano "tango" puede ser detectado ya por 1820, estos arrabaleros surgen de cinco generaciones de artistas anónimos hasta 1880. Buenos Aires en ese año es declarada capital de la Argentina y pasa de gran aldea a metrópoli en el alba de la pacificación nacional. Desde entonces los tanguistas dejan de ser sombras en la noche para tener nombre y apellido y por sus oficios, profesiones o condición social ser espejo de la sociedad íntegra.
En casas de tolerancia, bailetines, peringundines, glorietas, pensiones o prostíbulos aventurados muchachos acuden a su ritual tanguero del brazo de indocumentadas bellezas o de legendarias reinas de la noche como "La rubia Mireya" o "La parda Flora": El Tarila, el negro Cotongo, el pardo Aldana, compadres herederos del gaucho corrido a la ciudad por el alambrado de los campos, todos admirables bailarines. Los actores Alippi, Muiño y Ducasse, igualmente maestros de la danza como los distinguidos Ricardo Güiraldes, notable narrador, y Jorge Newbery, precursor de la aeronáutica argentina.
Con ellos, midiéndose en la destreza de los pasos, corridas, sentadas, pataditas, cuatros y ochos, pasos cruzados, quebradas, giros, volteos y media lunas, bailan universitarios, carreros, artesanos, mayorales de tranvía, políticos, proxenetas, periodistas y gente de teatro.
Fundiéndolos en el embrujo de una música y danza nacional propia y para todos, el Tango ampara un conato de acorde social y una armonización de razas, sensibilidades, credos y banderías.
Aquí recobramos dos ideas ya esbozadas antes: una, que no hay tales combinaciones de géneros entre sí en el origen musical del Tango sino que es obra del talento y el sentir de hombres y mujeres. Segunda: que el Tango no es obra de la inmigración sino que es una bandera ante la avalancha del shangai de lenguas, dialectos, usos y hábitos, imponiéndose como emblema de lo nacional. Los inmigrantes aportan colores, técnicas y matices, pero quien pinta el cuadro, el Tango, ha nacido en Buenos Aires.

RETRATO ÉTICO
El primer origen casi esotérico del Tango parece haber preceptuado códigos de inalterable vigencia para tangueros y tangos. Será el Tango siempre menester y obra de la bohemia: no hay tangos "fabricados" en editoriales o grabadoras. Y de modo mayor, en lo que la bohemia significa como expresión de independencia artística y de ejercicio de la libertad, todo el tango, en la esencia de sus continuas transformaciones, es un símbolo de libertad. Será por eso mismo que ha sido reticente en sus vínculos con lo oficial y será crítico de una sociedad de la que es nocturno vocero, aunque sin proponer jamás, no es su misión, receta alguna para sustituir una sociedad por otra.
Nunca versará el Tango sobre política de partido, pudor no transgredido en un siglo de letras ni por algunos de sus más soberbios poetas que han sido hombres de entusiasta militancia y notoria filiación. Ni obrerista ni aristocrático ni lumpen ni patrimonio de clase media o sector social alguno, el Tango reclutará a sus artistas y a sus fieles sin preconceptos de clase o de generación: en todos los tiempos sus orquestas han sido una alianza de generaciones y desde hace diez años están integradas indistintamente por mujeres tanto como varones.
Con ser, por último, por su origen y destino, arte terminantemente popular, nunca será el Tango "arte de masas", antes bien es arte de "capillas", de pequeños grupos a veces muy rivales, pero innumerables pequeños grupos que, juntos, han dado a veces la sensación, sólo la sensación, de la multitud.
Creo haber percibido, bailando, que la única ocasión en que una multitud se pone "íntima" es en los grandes bailes tangueros. Cada pareja ensimismada en su discurso bailarín le quita a la muchedumbre lo que le es más característico: la uniformidad y el anonimato. Son todas las parejas diferentes y son, siempre, Pedro y Rosa o Adriana y Juan.
El Tango no es arte de masas porque es, precisamente, el arte de la multitud desmultiplicada en la bienaventurada soledad de la pareja humana.

LA COFRADÍA DE LOS TANGUEROS
A imagen y semejanza de los secretos grupos de arrabaleros
de los siglos XIX y XX, el ser del Tango, músico, amador, bailarín, cantor o poeta o merodeador, es ser de cofradía. La cofradía afianza tres valores caros al hombre de Tango: el Tango es más lindo y llegador vivido en compañía; la compañía lleva implícita la amistad y el amor y todo auspicia el escuchar el Tango como Dios manda. El silencio, matizado de emociones, la luz y la distancia son propicios para un arte que es más amado por las confidencias que por los alaridos. Con los tangos ya escuchados por escuchar, la vida colmada de Tango. Charlar y polemizar hasta empacharse ,reflexionarlo, conmoverse hasta el llanto, analizar letras y músicas, solos instrumentales; atesorar en prodigiosas memorias melodías, versiones, títulos, leyendas, autores, anecdotarios, arreglos, libros, biografías, discografías. Hacer, enriquecer y custodiar colecciones particulares de discos con decenas de miles de grabaciones, archivos de ediciones impresas de tangos para piano, o para piano y canto de ciento cincuenta años, recortes de diarios y revistas, fotografías, films, documentos y originales manuscritos en monumentos de amor y variedad de piezas que empatan con tangos lo que gozan de pinturas El Prado o el Hermitage.
El ser tanguero es ventura incomprensible para el que no lo es y concierne tanto a la seducción del Tango como a la apasionado estilo que nos es propio. El formidable compositor porteño Joaquín Mora en carta que me escribiera desde Centroamérica en 1960 logró este retrato impecable de lo que es "ser tanguero": "El Tango - me decía Mora - es para mi como una segunda naturaleza".
Ritual del Tango y de los tangueros que en hervor de bienaventuranza se hace también enigmático cuando advertimos que en la misma ceremonia reúne a fieles con detractores: los enormes francotiradores antitanguistas de un siglo de controversias, insultos y menoscabos públicos, como Leopoldo Lugones o Jorge Luis Borges, no están fuera de ese ritual sino muy dentro. "Nadie sabe - dice Borges, en una grabación tomada en EE.UU. - como me emocionan hasta las lágrimas esos tangos que aborrezco".

CARÁCTER
El carácter del Tango no es anterior al del pueblo que lo gesta sino, para bien o para mal, eco del carácter de nuestro pueblo.
En todo caso al porteño, con tendencia a la depresión y a la melancolía no le gusta que lo tomen de sorpresa y le vean el alma desnuda y sin el maquillaje de la humorada.
El Tango es un álbum de fotos y tomografías que nos escarban lo más recóndito de líos, contradicciones, fugas, fracasos e ilusiones fallecidos de pie esperando en la esquina con un tomate en la solapa en vez de un clavel.
Dice Claudio Segovia creador del exitoso musical Tango Argentino: "En la Argentina se vive el Tango como una culpa".
Pero el Tango no es una culpa, aunque contenga las confesiones de las culpas que azotan la conciencia de sus agonistas, por entero libre de ser una oficina de quejas y reclamos porque no es una oficina de nada sino un arte delicado y hondo. El escultor Libero Badii ha dicho que "a medida que ahondamos en la existencia vamos hallando las napas siniestras de lo humano y sus extraños claroscuros"
Desde siempre el porteño antitango suele proponer como modelo para imitar el arte musical y poético del Brasil por oposición al Tango, porque es más alegre, ignorante de que los "choro quiere decir en portugués "llanto" y que el bellísimo chorinho nace inspirados en el Tango de Buenos Aires tanto como los soberbios tangos cariocas de Ernesto Nazareth y que la canción que es emblema de "Orfeo Negro" de Vinicius de Moraes y Antonio Jobin, canta: "Tristeza nao tem fin, felicidade sí". Digo, de paso, aquí, que la tristeza es un alto estado de la dignidad humana.
El Tango sí, es triste, melancólico y serio, a veces chistoso, irónico, pintor y de todo es, como la vida. El Tango almacena los círculos sucesivos de una suerte de comedia humana en la que Beatriz es Buenos Aires y el Tango es fatalmente dantesco y poético. Ha preferido siempre estar más cerca de la herida que del gimnasta. Su alegría es la que siente el que se pone a tocarlo y cantarlo, es el júbilo de los que lo salen a bailar, es la plenitud de quien en un alto del camino, para la oreja para escucharlo o la alegría de un actor que tiene el privilegio de hacer Hamlet.

LA MÚSICA
Nada de híbridez hay en el Tango, que entra resuelto en el mundo de las artes con prepotencia calderoniana. En un tiempo, el 1900, sin radio ni tevé ni láser ni internet, manda para empezar un repertorio como de doscientas obras, logra su propia orquestación en diez años, encumbra veinte estrellas adoradas por el público y con la revelación de una plástica dancística desconocida, envía todo eso a las capitales universales de la cultura para medirse sin menoscabo de originalidad y de alarde inventivo. Y de paso, haciéndose prohibir por los ejércitos de Europa entera y obligando a un Papa a rehabilitarlo ante el mundo desde el Vaticano para escándalo de la sociedad porteña.
Es que no reconoce el Tango otra procedencia musical que el ingenio de sus propios compositores, maestros intuitivos que tienen alta y parada la oreja de su corazón para antenear la vida en torno, para arrancarle la pepita a lo esencial y transmutarlo sin más en arte de la música. Arte que no es hijo sino claramente hermano de otras músicas de la época, habanera, chotis, polca, mazurca o milonga, especies con la que el Tango rivaliza y a las que sobrepuja con un largo siglo de evolución estética y estilística y con esa capacidad de locura para el hallazgo de lo nuevo que es menester en todo arte humilde y grande para no quedarse pegoteado a las postales de unas épocas sólo redimidas por la nostalgia. Clasicismo del bueno esto es, pasta de modelos arde en El Choclo, El entrerriano, Don Juan, Las siete palabras, Unión Cívica y Joaquina, tangos del alba de los tangos y reverendamente tangueros como los de medio siglo y más después Boedo, La yumba, Adios Nonino, Responso, Melancólico, La bordona, Che Buenos Aires o A fuego lento todos, éstos y aquéllos, voz del hombre de los siglos XX y XXI.

LA ORQUESTA Y SUS VUELOS
El Tango nace, crece y perdura como ejercicio de libertad imaginativa viviente y no superviviente, porque el Tango es arte vigente y no es folclore ni está en estado folclorizado ni en música, poesía, canto o danza, congénere el Tango de la música de Gershwin y de Lecuona, de la poesia de Guillén o de Serrat y de los cantos de Bing Crosby y Charles Aznavour, y de las coreografías de Gene Kelly o de Maurice Béjart.
En rápidas y seguras reformas en el acople de sus instrumentos los músicos consuman la Orquesta Típica, que pudo ser europea por el origen de esos instrumentos, y es sin embargo, rotunda invención tanguera: fila de bandoneones, cuerda completa, vocalistas y flauta, clarinete, percusión, guitarra, vibráfono, según el sabor de los estilos.
La fórmula rítmica del Tango inicial, corchea con puntillo, semicorchea y dos corcheas, pierde el puntillo y con él borra (quedará sólo en las milongas) el influjo afro. Deja entonces paso a un movimiento uniforme de corcheas, del que es modelo "La Cumparsita" y sobre la base del cual con tempo rubato, variedad de síncopas y de divisis más una escritura orquestal ascendente desde cabarets, bailes y radios, discos y teatros, el Tango se propone a música de cámara con De Caro, Troilo, Pugliese, Di Sarli, Salgán, Piazzolla, Piro y Garello.
El Tango no será jamás polifonía improvisada como hay en el Jazz sino siempre música de acuerdo previo, orquestado y arreglado con solos, tutis, pasajes fugados y contrapunteados.
Pero lo esencial del Tango siempre se toca y se tocará con lo que no está escrito en las partituras.
También desarrollado y elaborado en formas de suites, de concierto, de oratorio, de cantata o de ópera, cantado con guitarras, en solo de piano, en los grandes salas del mundo o en los cafetines y bares de barrio, el Tango es la música clásica del Río de la Plata.

LA POESIA
Como hay actitudes, almas, ciudades o culturas que son poéticas, el Tango es poético en el conjunto de su idea. Pero también tiene su lirismo poético hecho de palabras decibles y cantables, con poetas y obras, idioma y prosodia particulares, sagas y personajes, temas y argumentos, épocas, estéticas y estilos, con su repertorio el más numeroso de canción alguna.
El amor, antes de todo el Amor, y sobretodo el amor difícil en el laberinto de la ciudad intrincada, encabeza los temas del Tango,
obsesionado siempre por lo existencial: Primero hay que saber sufrir / después amar, después partir / y al fin andar sin pensamiento, que canta Homero Expósito en "Naranjo en flor".
Luego el tiempo que discurre en la ciudad mutante con su ruinosa obra: Sentir que es un soplo la vida / que veinte años no es nada.... canta Alfredo Le Pera en "Volver". Hecho de polvo y tiempo el hombre dura menos que la liviana melodía que es sólo es tiempo entona Jorge Luis Borges en su poema "El Tango".
El tiempo y su consecuencia final, la muerte: Porque el tango es bravo / porque el tango es fuerte, / tiene olor a vida / tiene gusto a muerte, que canta Celedonio Flores en "Por qué canto así"
Dios, el bien y el mal, el destino y las incógnitas de ser el mundo: Yo siento que mi Fe se tambalea / que la gente mala vive, Dios, mejor que yo, canta Discépolo en "Tormenta". Y Eladia Blázquez en "Sueño de barrilete": ...tratando de explicarme que la vida / es algo más que un simple plato de comida.
Después los asuntos de la ciudad, sus barrios, sus personajes y los retratos del tango mismo y de su bandoneón, al que le dice Cátulo Castillo en "La última curda": Lastima bandoneón mi corazón / tu ronca maldición maleva. / Tu lágrima de ron me lleva / hacia el hondo bajo fondo / donde el barro se subleva. / Ya se no me digás, ¡tenés razón! / la vida es una herida absurda, / y es todo, todo tan fugaz, / que es una curda nada más mi confesión.
Temas familiares y sociales: porque no hay padre, la madre es último puerto de regreso del amor, el tiempo y el destino; y los amantes, porque en el Tango no hay marido y mujer y la familia son los amigos de la oficina o del barrio; los trabajos de la explotación con el conventillo por hogar; la prostitución con el cabaret por morada y la bohemia como estilo de la vida con el bulín por nido.
Como estética hay dos pilares en la poesía gauchesca y en el faro de Ruben Darío y el modernismo, modulando entre el romanticismo, el grotesco y el surrealismo. Canta Homero Manzi en "Discepolín": Al fin ¿quién es culpable de la vida grotesca / y del alma manchada con sangre de carmín?.. mejor es que salgamos antes de que amanezca/ antes de que lloremos, viejo Discepolín.
O el bar surreal con el alcohol que se delira en las botellas a causa el bravo parroquiano que no volvió: Por tu ausencia en las borracherías / cambió en la estantería / el gusto de las cañas canta Mario Batistella en "No aflojés".
O a locura porteña que está en las novelas de Roberto Arlt y yo canto así en mis tangos: ...sobre el abismo de tu escote hasta sentir / que enloquecí tu corazón de libertad,/ ¡ya vas a ver!.
Piensa Gómez de la Serna: "La letra de los tangos es hija de los aedas del arroyo, mezclando sentimientos contrarios ennoblecidos por la desesperanza. El Tango mezcla todo en estilo telegráfico, en relato atropellado de quien presta declaración con la faca clavada en el alma": Yo quiero morir conmigo, sin confesión y sin Dios, / crucificado en mis penas,/ como abrazao a un rencor dice Antonio Podestá.
HABLAR CON MÚSICA
Arte oblícuo y medianochesco, en el Tango no caben los gritos porque su destino es, precisamente, expresar lo confidencial de la existencia. Palabras fraseadas en seducción de murmullo al oído de ella o de los amigos, aún para decir lo más doloroso: "Dentro de mi mismo me he perdido / ciego de llorar una ilusión."
El Tango se canta y expresa entre lo que se dice y lo que reserva para uno, haciendo caudal siempre de los matices sonoros copiados de los matices de vivir: no hay caso de gozar bien un gran contento sin haber sufrido mucho alguna vez.
En las entonaciones vocales llegan al cantar de los tangos de nueve décadas, sabores del canto pampeano y urguayo de los estilos y las milongas. Y oímos, sólo en la técnica, influjos patentes de la lírica italiana de abolengo operístico.
Nada hay de afro o indígena en el canto tanguero, y sí hay una secreta afinidad en lo expresivo con las artes mediterráneas, sur de España y de Italia y norte moro de África, verbigracia los "rulos" que son delicia melódica de Carlitos Gardel (grupeto de notas para cantar una sola sílaba) y parecen parientes de los melismas orientales que dan reverberaciones milenarias a las gargantas del cante flamenco.
Hay un término de nuestro lunfardo para perfilar lo que es la expresión en el Tango: el "chamuyo", susurro modulado de decibeles y de intenciones, cortesía del tono para la mayor intimidad humana. Chamuyo del canto en el umbral de los labios con su arte poética y su melodía en la sensualidad suma del regodeo de hablar con música el que canta, jugando e hiriéndose.
El que canta no canta la experiencia de otro que es el autor, sino que canta su propia lastimadura o la esperanza que es de él. El cantor de tango es como un actor en un tinglado que sus oyentes imaginan y él pisa y ocupa con autoridad durante una obra dramática de tres minutos de duración.
El chamuyo del canto circula imperioso por cuerpos y miradas de la pareja que tanguea en la penumbra de la danza, chamuyo del bandoneón deletreando el infarto con música, chamuyo que es como la cariátide que sostiene la estética del Tango entero.
Arte y misterio del Tango, duende vanguardista y húmedo del Río de la Plata, devorador de mundo, que reanuda su travesura más seria bajo la mirada delirante, nochera y dorada de la Ciudad de la Santísima Trinidad.
Muchísimas gracias.


Credo de Amor en Tango

Me preguntás, amor mío, pequeña mía,
qué es el Tango,
y yo, duende del asfalto, te digo:

Creo que Tango es eso
que provoca un clavel en mi solapa,
cuando no tengo ni para claveles,
y voy a verte.
En lo alto de las estaciones de tren,
una paloma se muere del todo
por ese que sólo se muere un poco
esperando a quien no llegó.
Creo que eso es Tango, querida.
Y es tanguista el gato calavera
que se burla de la solterona,
pero que no la abandona jamás.
Y es Tango el timbre que suena y suena
en una casa vacía,
y también hay Tango en los ojos
del que llamó y se va, y se va
con su ausencia puesta.

Creo que es Tango esa hora azul
en que los domingos dejan de alborotar
y se agravan lunes.
Y esos alegrones sin motivo, ¿viste?,
pececitos de oro
en las profundidades de la vida,
son Tango.
Y es Tango una cara que no reflejan
los espejos de los cafés.
Y es tangueado el son
de la lluvia en la ventana,
cuando la ventana queda sólo sostenida
por nuestras miradas, mi amor.

Creo que el Tango
es un náufrago en la ciudad,
pero el náufrago de mayor aliento.
Y canta Tango el agujero de mi zapato,
ojo de presa, sí, en todas las calles
que guardan pasos tuyos, querida.
Y es Tango la modesta
misa familiar que daba Mamá
trepada a la parva de la ropa limpia,
blanqueándola todavía más
con el comentario de su corazón.

Creo que es Tango
ese abrazo que nos dimos
sin sabre si era el último.
Y es Tango la melancolía
de los viejecitos que destejen
sus vidas en las plazas.
Y es Tango la aurora,
pero muy atacada de fantasmas.
Y es Tango un frenesí de bocinas
en el atardecer, cuando no me encontrás
y me seguís buscando, amor mío.

Igual que el amor,
como mejor se vive y se siente el Tango
es a menos de diez metros
o a más de diez mil quilómetros de distancia.
El Tango canta con su bandoneón,
ese pajarraco wagneriano
que extravió su pasaje de regreso a Alemania
porque presintió que en Buenos Aires
iba a nacer Pichuco.
Toco el bandoneón
en los botones de tu blusa
y bailan Tango en el cielo.

Tango es algo que la noche va silbando
y no está en ningún repertorio.
Y es Tango la danza
que hará el último suspiro
con la postrer galantería.
Y creo que es Tango
cualquier síntoma de canción de cuna
en el día final.

Pero ahora que tu adorado rostro
se convierte en rosa de la memoria,
sólo estoy seguro de que Tango
es como decir: Te amo, te amo,
amada mía, pero por Dios cómo te amo,
te amo, te amo.

 

IL TANGO, ARTE E MISTERO

L'ARTE ESISTENZIALE

Il Tango è il più scelto fiore della cultura del Rio de la Plata, per audacità, seduzione, autenticità e continuità. Buenos Aires è il suo cuore ed il suo mistero, insieme con Montevideo, nell'arco ampio, litigioso e fraterno, del rioplatense. Il Tango, cultura felice e limpida che libera i suoi officianti da qualsiasi teoria sulla sua origine nazionale. Ma il Tango è tutti i tanghi del mondo.
Arte del XIX°, XX° e XXI° secolo, così come il Flamenco, suo altro fratello d'epoche. Tango, Flamenco e Jazz, idiomi dell'esistenza a carne viva e piena, tormentata e dei bassifondi, nei caffè, nei bordelli e nei cabaret. Questi luoghi dove i loro creatori, maledetti e benedetti, fermano la storia quasi senza saperlo e sono redenti, abbracciati alla loro opera nei bagni purificatori della verità, della bellezza e dell'umano.
Il Tango è, per questo e fin dai suoi primi albori, arte mai ufficiale, semiclandestina e anti-accademica. O meglio, accademica di una sua propria accademia, con cattedratici che occupano i loro seggi in odore d'autorità inappellabilmente discernibile attraverso l'inventiva estetica. Anche attraverso un'etica fenomenica cui ripugnano i copioni ed il malcostume nazionale dei ladri, più o meno ingegnosi, dell'altrui prestigio.
La parola Tango dà nome a delle arti musicali, poetiche, della danza e vocali fondate sulla serissima arte del vivere veramente, nei labirinti urbani ed esistenziali del nostro tempo.
Sessantamila opere composte, presentate, edite e registrate -il Tango è tutto registrato in centodieci anni di fonografia di gran successo -sono l'esercizio di stile e la passione di dieci generazioni di donne e uomini, cantanti e cantori, arrangiatori e maestri orchestra, xx, ballerini, cantastorie e cronisti, pensatori e musicologi, maestri di cerimonia dello spettacolo che è il Tango, collezionisti, di ritagli di giornali, di documenti, film e dischi fino a quegli altri protagonisti che sono come i "capofila" o i suscitatori d'atmosfere tanguere.
Il tango ha alcune notazioni metrico-ritmiche, modi e o formule strutturali. Ma c'è qualcosa di più grande che l'avvolge e lo sospinge ad essere l'anima coraggiosa e delicata di un clima dell'esistenza. Fatalmente, il Tango ci riguarda, anche chi lo detesta, perché è espressione dell'esistenziale universale (che è di tutti, in ogni tempo) nella grave discesa al fondo della condizione umana con gli occhi che sono toccati a noi, che ci hanno corrisposto, nella tombola, nel gioco dei possibili luoghi di questo mondo.
Il Tango è clima dell'esistenza che germoglia in verso, canto, respiro di bandoneon e plastica di danza. Tango che risveglia il suo spirito, il suo "duende", per prendere confidenza con la vita, con un bicchiere d'alcol alla giusta distanza e con la luce adatta, che permette e propone il rituale dei tanghi, ogni giorno, dopo ogni tramonto.

BUENOS AIRES
Costruita sulla pampa argentina, sulla sponda occidentale del Rio de la Plata, la B.A. del XXI° secolo è città di smog e di stress. Occupa una scacchiera irregolare di 14.000 isolati nella sua area metropolitana che, con la periferia, forma un perimetro di venticinque chilometri di raggio per dodici milioni di persone.
Buenos Aires area metropolitana è formata da 50 quartieri, tra il porto e Linieres e da Nuova Pompei fino a Belgrano. Ogni quartiere con la sua storia, le sue leggende, identità, poeti, cronisti, eroi, eroine e tanghi.
Sale di spettacolo e da ballo, teatro, cinema, caffè e caffè-concerto, circhi, tangherie, cabaret, varietà, music-hall e spazi all'aperto per l'arte, e in più musei e pinacoteche. Tutto in questa città, cui dedichiamo libri e canti a migliaia, da "Fondazione mitologica di Buenos Aires" di Romero e Jovés fino al tango "Buenos Aires" di Romero o alle meditazioni di Ortega y Gasset e di Gomez de la Serna.

LA CITTA' DEL TANGO
Tutto il tango rioplatense e universale sarebbe indecifrabile senza sua madre: Buenos Aires. Bella, enigmatica, mutevole, a lume di candela e assolutamente, definitivamente femminile.
C'è una B.A. consumata nel tempo dal porteno e dalla portena di ciascuna delle sue epoche. E ce n'è, ogni giorno, un'altra, istantanea e verace, per ognuno dei suoi vicini. È tanto essenziale la città mezza inglese che discorre di fronte al negozio di Harrod's quanto la città genovese-napoletana della Boca, quella francesizzata di Mataderos, quella molto madrilena dell'Avenida de Mayo o la pseudo Manhattan con la sua piccola Wall Street e la sua mini Brodway, che soffre e gioisce tra San Nicolas e Retiro.
Città quasi senza preistoria, senza forti né mura, né castelli secolari né spiagge o montagne, è in profondità una città in bassorilievo interiore, magnetica e terribile, che infonde al tango il suo genius loci.
Quello che è il valzer per Vienna, è il tango per B. A., legame sottile, profondo e nobilitato dalla sacra unzione della sponda coraggiosa, al di sopra di un disdegnoso disprezzo: il Tango è stato il naufrago dell'intellighenzia, della stampa e della politica culturale della sua stessa città, aggrappandosi sempre all'altra riva della sua sopravvivenza.
Abbozzata nel 1536, distrutti i padroni di questa terra -aborigeni e belve- nel 1542 e poi rifondata nel 1580, a Buenos Aires le imprime il suo sigillo questo trittico delle sue gesta originarie: Nascere-Morire-Rinascere. Biblico o cabalistico "3" del Padre-Figlio-Spirito Santo; dei tre Re Magi di Betlemme; di padre, madre e figlio della famiglia umana. E se il porto della città si chiama Santa Maria di Buenos Aires, patrona dei naviganti, lei, la città stessa, è città della Santissima Trinità. La circondano tre fianchi d'acqua, tutti e tre con le loro rive nella seduzione del laccio della genesi tanghera: il Rio de la Plata, il Riachuelo de los Navios e il fiumicello Maldonado.
Buenos Aires ha solo tre punti cardinali, nord, sud e ovest. Come se a levante un gigantesco quartiere si fosse inabissato nel Rio de la Plata, fantasia idrografica fatta di tre impossibilità scientifiche: non è un fiume, né un estuario, né un mare. Buenos Aires, che sta sul 35° parallelo sud di un suburbio del pianeta Terra, è un evento planetario.
Ci sono stati esegeti e storici che hanno dipinto la sua anima esclusivamente come un grande magazzino aperto sulla riva occidentale del Plata. Magazzino in cui si sono accumulati, in azzardoso e tumultuoso stivaggio, esseri umani, stili di vita, modi d'amare un dio o un altro, modi di fare il pane, l'amore, il commercio e le case. A scherno di cotanta puerilità, resta sempre il tesoro verace della realtà metafisica: Buenos Aires è un'immemoriale immanenza di ciò che è "pampeano". Argilla fine per le mani, il talento e l'ispirazione della dea fantasiosa delle città.
Città finalmente salpata verso le correnti della storia a partire dalla Conquista, per sottomettere al suo disegno el almacìgo revuelto l'animoso assembramento di imbarcazioni arrivato dall'altro confine dei mari, più ancora da quando è stata capitale del Viceregno del Rio de la Plata, nel 1776, e dalla sua incoronazione sentimentale come la Parigi australe e capitale dell'America Latina.
Officiando segreti poteri, Buenos Aires si sostanzia sempre meglio nei suoi ganas de luna "desideri di luna": c'è una B.A. solare ed una sublimata dalla notte. È fenicia durante il giorno ed è greca nella sua interpretazione notturna. I suoi crepuscoli hanno pochissimo dell'epilogo e molto dell'ouverture. Per questo il suo più velato figlio, il tango, è uno spirito notturno, capofila di una ammucchiata d'abitanti di una città chiamata Notte.
E il Tango va a dormire solo quando le gambe delle sedie all'in su, sui tavolini dei bar, segnalano, nel calore dell'alba, l'espressione carezzevole e acquiescente di Dio per i suoi portegni e portegne con cui è più in confidenza.

PORTEGNE E PORTEGNI.

La più remota prosapia dei "portenos" è formata da geni indoamericani e sparuti geni spagnoli con negritudine e ebreitudine mescolate tra loro, trasfuse nel bruno di creoli e creole y en lo original, épico y pastoril del gauchaje. e nell'originale, epico e pastorale del "essere gaucho"
L'abitante di B.A. è "portegno" perché il Karma della sua città è portuale. Sono portegni anche quelli di Cadice e di Valparaìso. E lo è perché attraverso le porte del porto di B.A. arrivano le immancabili migrazioni. Prima quella africana, nell'obbrobrio e nei lamenti della schiavitù, negri debolmente inseriti nel corpo sociale e morti fino alla pazzia nelle avanguardie delle guerre civili: i singulti cantati e i parches hanno un'eco che va spegnendosi solo nella vita quotidiana, negli abiti e nelle arti portenas a differenza di Montevideo.
Già in pieno secolo XIX scuote a B.A. uno degli eventi migratori più significativi ed ampi dell'umanità: centinaia di migliaia di spagnoli ed italiani, di tutte le regioni; poi i turchi, i francesi, gli armeni, giapponesi, tedeschi, gallesi, siriani, più tardi portoghesi, iugoslavi, boliviani, cecoslovacchi; ancora più in là peruviani e coreani mettono radici, tutti, a B.A. anelando la pace e illusi di una riuscita personale.
Un diluvio universale di stili nazionali, un babelico terremoto rintrona a B.A. perché smetta d'essere Il Grande Villaggio con vocazione di megacittà. Nel 1910, alla fine del XIX secolo, B.A. e popolata di più forestieri che nativi, dopo venticinque anni di navi a vapore gremite di gente dalle fiancate agli alberi maestri e ai comignoli, tempo, precisamente, della gestazione e della apparizione del Tango.
Dunque, di nuovo gli storici e coloro che meditano, i pensatori, affrontano la loro simpatica aritmetica. Sommano i due fatti e, senz'altro, concludono: Il tango è un prodotto dell'immigrazione".
È chiaro che la vita ha più circonvoluzioni dell'orecchio e il Tango, che porta la vita al suo interno, è lontano, ed è in salvo dall'essere una somma, perché è un umile miracolo.

GENESI NAZIONALE, CULTURALE E SOCIALE.

Grandi città, millenariamente decantate, ospitali, piene di personalità dal punto di vista del paesaggio e della cultura, accolgono lo straniero che vi si radica, fino al lavoro ed al tetto ma non gli cambiano lo stile.
B.A. sì: rumeni o giapponesi, calabresi o andalusi avvertono il sottile sopruso di questa città che doma il loro metabolismo con impercettibili seduzioni. Esseri di idiomi e costumi consolidati si arrendono al sortilegio del porteno. Col suo lunfardo, il suo mate, i suoi amichevoli copetines bicchierini, le sue donne irresistibili, le sue notti bianche ed i suoi tanghi.
Se diventa portegna una parte degli immigranti, il figlio dell'immigrante è ben poco che conserva dei suoi progenitori. Raul Scalabrini Ortiz lo precisa: "Il figlio dell'immigrante che è, geneticamente, figlio di suo padre, è culturalmente figlio della sua terra".
Immigranti convertiti al "porteno" nel contatto quotidiano con la città che è strega: e i suoi figli, già portenos si accoppiano con quelli dell'antico lignaggio bonaereense nel consumare la città e le sue arti: il teatro, il cinema, la storiella, danze e canzoni popolaresche. E più d'ogni cosa, il Tango.
Il questo modo, ai vecchi nomi creoli Querelo, Romero, Aragòn o Ramos Mejìa, si mescolano Joves e Ferrer, catalani, Undarz e Urdapilleta, baschi, Roccatagliata, D'Agostino, Canaro, Mafia, di diverse regioni d'Italia; Pollet , Arolas e Laurenz, francesi; Bernstein, Philips, Thompson, sajones, nomi tutti di Tanghisti della prima epoca.
In quest'ordine di ciò che desidera essere una cultura e avrebbe potuto essere un caos, si plasma inoltre un arte insperata, inattesa: i le popolazioni di B.A. e Montevideo, nella conca della Plata, fanno come il bambino che nella xxx della vita cerca e trova il suo unico giocattolo possibile con pietre rami e xxx nella solitudine di un cortile. Portenas e portenos del XIX secolo fanno il loro Tango con quello che trovano, al tempo loro.
Che cosa c'è? C'è un idioma forte come derivazione differenziata del casigliano nella poesia gaucho, dai cielitos di Bartolomè Hidalgo fino al "Martin Fierro" di Josè Hernandez; c'è la poesia spagnola e ispanoamericana con forme estrofiche italiane e ispano arabe. C'è la poesia della città, gergale e di quartiere, aromatizzata di lunfardo, il dialetto rioplatense. Ci sono i passatore, giullari creoli dal canto improvvisato con la chitarra l'uno in sfida all'altro. C'è un humor letterario molto cittadino nelle riviste politiche. Ci sono inizi di drammaturgia vernacola nei circhi e nei varietà popolari.
Ci sono le trovas e le danze di campagna, zambas, trionfi, tristes, milonghe, cifras, chacareras, tonadas, cielitos e milonghe. Ci sono le danze, lancero, rigodòn, media cana, mazurche, polche e valzer. Ci sono habaneras e danze cubane. Ci sono tanguillos e murgas e chirigotas di Cadice; i cuplés, i chotis e i tanghi come habaneras delle zarzuelas ed il genere chico di Madrid. C'è la classica armonia musicale europea in orchestre d'opera italiane e orchestre di salon per suonare Verdi o Strauss.
E c'è, per tutto questo, una città che è nata devota allo spettacolo e portata al ballo, alla vita notturna e alla baldoria.
L'essere dalle molte anime di questa B.A. così coraggiosamente costituita, si serve di questa variata platea di arti che preesistono per l'avventura irreversibile di intraprendere ciò che già vive nella sua antica anima pampeana impregnata di fatalismo: il tango e il suo mistero.
L'anima di B.A. con le antenne drizzate da questa spinta irreprimibile che è alla base di ogni opera artistica: l'imperiosa volontà d'esprimersi.

ORIGINI E RESURREZIONI

Nell'aspetto più genuino e inesorabile dell'espressione portena si armonizza, anche, un altro repertorio di atmosfere estetiche propiziate dalla diversità etnica e culturale costitutiva di B.A.. parlo di ciò che già c'era nel mondo, in arti di altri paesi, come "tanguistico" molto, molto prima che nel Rio de la Plata fosse stato composto il primo dei tanghi.
Si tratta della Bohemia, dei bassifondi, la sensualità ed il notturno., del sarcasmo e della follia visionaria, di alcuni paesi "cervanteschi", della poesia di Suor Juana Inez de la Cruz, di certi poemi di Charles Baudelaire , di musiche di Bach o di Chopin, o degli schizzi di Goya o dei dipinti di Lautrec. È una specie di flottazione pretanghistica che profetizza il ritrovarsi, creolo, del nostro quasi estremo sud.
Dopo che il Tango è già cresciuto, con creatori ed opere, lo arricchiscono con variabili accordi d'influenze il genere teatrale grottesco italiano, il modernismo francese e rubendariano, le romanze musicali francesi e italiane, le "coplas" andaluse e il flamenco, l'ultraismo poetico spagnolo, l'avanguardia musicale europea tra le due guerre della prima metà del '900, il Jazz dal trenta al sessanta, la commedia musicale di Brodway, i versi intimisti di Geraldy, i boleri di Cuba e del Messico, il chiasso estetico dei Beatles. Tutto ciò con l'impegno di non imitare bensì adattare queste ricchezze alle chiavi essenziali di B.A.,seguendo la traccia dei tangheri augurali che interpretano ballando, suonando e cantando il genio della terra che palpita sotto i loro piedi. Il Tango, cresciuto pieno di mondo, ritorna pellegrino e seduttore a quello stesso mondo, con la grazia di gioire di nuove origini come la sua B.A. che già, al suo primo apparire sul pianeta, nasce, muore e resuscita.

GLI ABITANTI DEI SOBBORGHI, I "BORGATARI" LOS ARRABALEROS

Nella Buenos Aires del '900 che prova ed inventa il tango, una cosa è il suburbio e altra è l'arrabal.. Il sobborgo è la sub-urbe, modesta, povera e lavoratrice, lontano dal centro, i quartieri di Barracas, La Paternal o Palermo, fortini portegni ben abitati secondo la morale del tempo. Sobborgo è concetto urbano di insediamento, zone verso le quali si va o dalle quali si viene.
L'arrabal fa scimunire la gente, è come una sorta d'atteggiamento o una specie di febbre. Non ritratta tanto di un luogo quanto di uno stile di vita, raccolto e crepuscolare, adatto a conservare i codici della minoranza "arrabalera" nei confronti della morale stabilita e consacrata come buona e obbligatoria per tutti gli altri.
Il pensatore e musicologo Carlos Vega ha detto degli "arrabaleros" che fanno il Tango: "Io non elogio la condotta di questi animosi libertini; ma l'arte non sceglie tra gli onesti, sceglie tra chi crea".
La notte ed il ballare nelle milonghe con il suo sottrarsi fisico e spirituale al mandato delle norme morali prese da altre culture, è la protezione clandestina e perfetta. Lontano da qualsiasi prepotenza etica ed estetica, sono padroni delle loro anime e scialacquatori e dissipatori del loro talento.
A quelli che ballano nel naturale nascondersi del bordello, nessuno gli sta a censurare l'audacia di abbracciarsi dalla guancia fino alla caviglia per ballare: non c'è erotismo in questo abbraccio ma pura volontà d'arte e puro giubilo creativo. La sensualità d'ogni coppia è artistica. Ballando s'accoppiano e si disaccoppiano e fanno evoluzioni sulla pista creando e disfacendo i passi ideati sulla marcia per fare luce sul ritrovamento, per adornarlo senza fine, ogni coppia per essere la più elegante, la più plastica, la più applaudita in questo torneo.

INVENTORI DELLA DANZA.

Chi sono questi borgatari, questi "atorrantes", ??? per chiamarli come il lunfardo permette di designare gli officianti della vita bohemien?
Se lo stile umano "tango" può essere individuato già verso il 1820, questi arrabaleros vengono fuori da cinque generazioni di artisti anonimi fino al 1880. B.A. in quest'anno è dichiarata capitale dell'Argentina e passa da grande villaggio a metropoli agli albori della pacificazione nazionale. Da questo momento i tanghisti smettono d'essere ombre nella notte per conquistare nome e cognome e essere specchio dell'intera società per i loro ruoli, professioni o condizioni sociali.
Nelle case di tolleranza, nei piccoli locali da ballo, glorietas, pensioni o postriboli ragazzi arrischiati officiano al loro rituale tanghero al braccio di innominate bellezze o di leggendarie regine della notte, come "Mirella la Bionda" o " Flora la Bruna": El Tarila, il negro Cotongo, Aldana il bruno, compari eredi del gaucho venuto in città attraversando il recinto dei campi, tutti ballerini ammirevoli. Gli attori Alippi, Muino e Ducasse, anche loro maestri della danza, come i famosi Ricardo Guiraldes, notevole narratore, e Jorge Newbery, precursore dell'aeronautica argentina.
Con loro, innamorandosi e misurandosi sulla destrezza dei passi, corridas, sentadas, pataditas, cuatros e ochos, pasos cruzados, quebradas, giros, volteos e media lunas, ballano studenti universitari, carrettieri, artigiani, macchinisti ferrovieri, politici, prosseneti, giornalisti e gente di teatro.
Fondendosi nella stregoneria di una musica e di una danza nazionale propria e di tutti, il Tango protegge un conato di accordo sociale ed un'armonizzazione delle razze, di sensibilità, credi e partigianerie.
Qui recuperiamo due idee già precedentemente abbozzate: una, che nell'origine musicale del tango non ci sono queste combinazioni di generi ma che essa è invece opera del talento e del sentire di uomini e donne.
La seconda: che il Tango non è opera dell'immigrazione ma piuttosto una bandiera davanti alla valanga dello shangai di lingue, dialetti, usi e costumi, che s'è imposto come emblema di ciò che è nazionale. Gl'immigranti apportano colori, tecniche e matrici, ma chi dipinge il quadro, il Tango, è nato a Buenos Aires.

RITRATTO ETICO

La prima origine quasi esoterica del tango sembra aver imposto codici di inalterata vigenza per tangueros e tanghi. Il Tango sarà sempre arte e mestiere della vita di boheme: non esistono tanghi "fabbricati" in editoriali e registratori. E soprattutto, in ciò che la vita bohemien significa come espressione d'indipendenza artistica e di esercizio della libertà, tutto il tango, nell'essenza delle sue continue trasformazioni, è un simbolo di libertà. Sarà proprio per questo che è stato reticente nel legarsi alla ufficialità e sarà critico nei confronti d'una società della quale è vocio notturno, anche se senza mai proporre, non è la sua missione, tanto meno è ricetta per sostituire un sistema sociale ad un altro.
Il Tango non verseggerà mai su temi politici di partito, pudore cui mai s'è trasgredito in un secolo di testi nemmeno da parte di alcuni dei suoi più superbi poeti, che sono stati uomini di militanza entusiasta e di notoria militanza. Né operaio né aristocratico, né sottoproletario né patrimonio della classe media né di un settore sociale, il Tango recluterà i suoi artisti ed i suoi fedeli senza preconcetti di classe o di generazione: in ogni epoca le sue orchestre sono state un'alleanza di generazioni e da una diecina d'anni sono formate indistintamente da elementi maschili e femminili.
Per essere, infine, a causa della sua origine e del suo destino, arte popolare in modo definitivo, il tango non sarà mai "arte di massa", perché è innanzi tutto arte di "cappella", di piccoli gruppi, che a volte rivaleggiano fortemente tra loro, ma innumerevoli piccoli gruppi che, insieme, hanno dato a volte la sensazione, solo la sensazione, d'essere moltitudine.
Credo d'aver percepito, ballando, che l'unica occasione in cui una moltitudine ha un'attitudine d'"intimità" è nei grandi balli tangueros. Ogni coppia immedesimata nel suo discorso di ballo prende dalla folla ciò che di essa è più caratteristico: l'uniformità e l'anonimato. Ogni coppia è differente e sono, sempre, Pedro e Rosa, Adriana e Giovanni.
Il Tango non è arte di massa perché è, sicuramente, l'arte della moltitudine dismoltiplicata nella fortunata solitudine della coppia umana.

LA CONFRATERNITA DEI TANGUEROS.

A immagine e somiglianza dei gruppi segreti di "arrabaleros" dei sec. XIX e XX, la creatura del Tango, musicista, amatore, ballerino cantante o poeta o predatore, è creatura di confraternita. La confraternita tre valori cari all'uomo di Tango: il Tango è più bello appassionante in compagnia; la compagnia ha come valore implicito l'amicizia e l'amore e tutto ciò predispone ad ascoltare il tango come Dio comanda. Il silenzio, sfumato d'emozioni, la luce e la distanza sono propizi per un'arte che è più amata per le confidenze che per le urla. Con i Tanghi già ascoltati per ascoltare, la vita colmata di Tango. Chiacchierare e polemizzare fino all'imbarazzo, rifletterci su, commuoversi fino a piangere, analizzare testi e musica, assolo strumentali,; custodire con memoria prodigiosa melodie, versioni, titoli, leggende, autori, aneddoti, arrangiamenti, libri, biografie, discografie. Fare, arricchire e custodire collezioni particolari di dischi con diecine di migliaia di registrazioni, archivi di edizioni di tanghi per pianoforte, o per piano e canto di centocinquant'anni, ritagli di giornali e di riviste, fotografie, film, documenti e manoscritti originali in monumenti d'amore e varietà di pezzi che que empatan con tangos lo que gozan de pinturas sono alla pari in tanghi con il Prado e l'Hermitage quanto a dipinti.
L'essere tanguero è cosa incomprensibile per chi non lo è e riguarda tanto la seduzione del tango quanto allo stile passionale che ci è proprio. Il formidabile compositore portegno Joaquìn Mora in una lettera che mi scriveva dal Centroamerica nel '60, mise a punto questo ritratto impeccabile di che cos'è "essere tanghero": " il Tango -mi diceva Mora- è per me come una seconda natura".
Rituale del Tango e dei tangheri che nel fervore della buonasorte si fa anche enigmatico quando ci accorgiamo che nella stessa cerimonia riunisce fedeli e detrattori: gli enormi franchi tiratori antitanghisti di un secolo di controversie, insulti e discredito pubblico, come Leopoldo Lugones o Jorge Luis Borges, non sono fuori da questo rituale ma anzi ci sono totalmente dentro: "Nessuno sa, dice Borges, in una registrazione eseguita negli USA- come mi emozionano fino alle lacrime questi tanghi che aborrisco".

CARATTERE
Il carattere del tango non è anteriore a quello del popolo che lo ha tenuto in gestazione ma è invece, nel bene e nel male, un'eco del carattere del nostro popolo.
In ogni caso il portegno, tendente alla depressione ed alla melanconia, non gradisce essere preso di sorpresa e che gli vedano l'anima nuda e senza il maquillage della facezia.
Il tango è un album di foto e di tomografie frugano nei più reconditi inganni, contraddizioni, fughe, insuccessi e illusioni crollate aspettano ad un angolo di strada con un pomodoro sul bavero invece del garofano.
Dice Claudio Segovia, creatore del musical di successo Tango Argentino: " In Argentina si vive il Tango come una colpa".
Ma il Tango non è una colpa, malgrado contenga le confessioni delle colpe che frustano la coscienza dei suoi agonisti, interamente libero di essere un'officina di gemiti e rimostranze perché non è una fabbrica di niente altro se non d'un'arte delicata e profonda. Lo scultore Libero Badii ha detto che " man mano che ci sprofondiamo nell'esistenza ci incontriamo con gli aspetti napas sinistri dell'umano ed i suoi strani chiaroscuri".
Da sempre il portegno suole proporre come modello da imitare l'arte musicale e poetica del brasile in contrapposizione al tango, perché è più allegro, ignora che "choro" in portoghese vuol dire pianto e che il bellissimo Chorinho nasce su ispirazione del tango di Buenos Aires così come i superbi tanghi carioca di Ernesto Nazareth e che la canzone dell'"Orfeo negro" di Vinicus de Moraes e Antonio Jobim, canta: "tristezza no tem fin, felicidade sì". Dico qui, di passaggio, che la tristezza è uno stato alto della dignità umana.
Il tango sì, è triste, malinconico e serio, a volte scherzoso, ironico, fa il ritratto di tutto, come la vita. Il tango accumula i gironi successivi d'una sorta di commedia umana in cui Beatrice è Buenos Aires e il Tango è fatalmente dantesco. Ha sempre preferito stare vicino alla ferita che all'atleta. La sua allegria è quella che sente chi si mette a suonarlo e a cantarlo, è il giubilo di quelli che lo vanno a ballare, è la pienezza di chi in una pausa dell'andare, porge l'orecchio ad ascoltarlo o la contentezza d'un attore che ha il privilegio di fare Amleto.

LA MUSICA.

Non c'è niente di ibrido nel Tango, che entra risolutamente nel mondo delle arti con prepotenza calderoniana. In un epoca, il 1900, senza radio né tivù né laser né internet manda un repertorio di qualcosa come duecento opere, riesce a creare una sua propria orchestrazione in dieci anni, incorona venti star adorate dal pubblico e con la rivelazione di una plastica di danza sconosciuta, invia tutto questo nelle capitali universali della cultura per misurarsi senza ridurre l'originalità né la lussureggiante inventiva. E di passaggio, facendosi proibire dagli eserciti di tutt'Europa e obbligando un Papa a riabilitarlo davanti al mondo dal Vaticano, per lo scandalo della società portegna.
È che il Tango non riconosce altra paternità musicale se non l'ingegno dei propri compositori, maestri intuitivi che hanno orecchie dei loro cuori drizzate e pronte a percepire, antennare, la vita intorno, per strappare la pepita all'essenziale e trasformarlo così com'è in arte della musica. Arte che non è figlia ma piuttosto chiaramente sorella di altre musiche della stessa epoca, habanera, chotis, polca, mazurca o milonga, specie con le quali il tango rivaleggia e a cui si sovrappone con un lungo secolo d'evoluzione estetica e stilistica e con questa capacità di follia per scoprire il nuovo che è necessità in qualunque arte umile e grande per non restare appiccicata alle cartoline d'un'epoca che solo la nostalgia redime. Questo e buon classicismo, pasta per modellare arde nel Choclo, El entrerriano, Don Juan, Las siete palabras, Unión Cívica y Joaquina, tanghi dell'alba dei tanghi e reverenzialmente tangheri come quelli di più di mezzo secolo dopo, Boedo, La yumba, Adios Nonino, Responso, Melancólico, La bordona, Che Buenos Aires o A fuego lento tutti, questi e quelli, voce dell'uomo del XX e XXI secolo.

LE ORCHESTRE E I LORO VOLI.

Il tango nasce, cresce e perdura come esercizio di libertà immaginativa vivente e non sopravvivente, perché il Tango è arte attuale e non è folklore né si trova in condizioni folklorizzate né nella musica poesia, canto o danza, Il tango è congenere della musica di Gershwin e di Lecuona, della poesia di Guillén o di Serrat e delle canzoni di Bing Crosby e Charles Aznavour, e delle coreografíe di Gene Kelly o di Maurice Béjart.
In rapide e sicure riforme nell'abbinamento dei sui strumenti i musicisti mettono a punto l'Orchestra Tipica, che avrebbe potuto essere europea per l'origine di questi strumenti ed è invece, senza dubbio, assoluta invenzione tanguera.: fila di banboneones, corde al completo, fiati e flauti, clarinetto, percussioni, chitarra, vibrafono, a secondo del sapore degli stili.
La formula ritmica del tango iniziale, croma con puntino, semicroma e due crome, perde il puntino e con esso cancella (resterà solo nelle milonghe) l'influsso afro. Lascia dunque il passo ad un movimento uniforme di crome, di cui è un modello "La Cumparsita" con tempo rubato, varietà si sincopati e di divisi più una scrittura orchestrale ascendente dai cabaret, dalle sale e radio, dischi e teatri, il tango si propone come musica da camera con De Caro, Troilo, Pugliese, Di Sarli, Salgán, Piazzolla, Piro e Garello.
Il Tango non sarà mai polifonia improvvisata come ce n'è nel Jazz ma alcontarrio sempre musica composta in precedenza, orchestrata ed arrangiata con a solo, tutis,?? passaggi di fughe e di contrappunto.
Ma l'essenziale del tango si suona e si suonerà sempre con ciò che non è scritto negli spartiti.
Anche sviluppato ed elaborato in forma di suites, di concerto, oratorio, cantata o di opera, cantato con chitarre, con a solo di piano, nelle grandi sale da concerto del mondo o nei piccoli caffè e bar di quartiere, il tango è la musica classica del Rio de la Plata.

La Poesia

Così come ci sono attitudini, animi, città o culture che sono poetiche, il Tango è poetico nella sua idea d'insieme. Ma ha anche un suo lirismo poetico fatto di parole dicibili e cantabili, con poeti e con opere, idiomi e prosodia particolari, saghe e personaggi, temi ed argomenti, epoche, estetiche e stili, con il loro repertorio, il più numeroso di qualunque altro tipo di canzone.
L'amore, prima di tutto l'Amore, e soprattutto l'amore difficile nel labirinto della città intricata, è alla testa dei temi del Tango, ossessionato sempre dall'esistenziale: Prima di tutto bisogna saper soffrire/poi amare, poi partire/ e infine andare senza pensarci, come canta Homero Esposito in "Naranjo en flor".
Poi il tempo che scorre nella città mutante con la sua opera rovinosa: Sentire che è un sospiro la vita/che vent'anni sono niente…canta Alfredo la Pera in "Volver". Fatto di polvere e tempo l'uomo dura meno della leggera melodia che solo è tempo intona Jorge Luis Borges nel suo poema "Il Tango".
Il tempo e la sua conseguenza finale, la morte: perché il tango è coraggioso/ perché il tango è forte,/ odora di vita/ ha gusto di morte, come canta Celidonio Flores in "Perché canto così".
Dio, il bene e il male, il destino e le incognite di essere al mondo: Sento che la mia fede vacilla/ che la gente cattiva vive, mio dio, meglio di me, canta Discepolo in "tormenta". E Eladia Blazquez "Sueno de barilete": cercando di spiegarmi che la vita/ è qualcosa di più di un semplice piatto di minestra.
Dopo vi sono i temi della città, i suoi quartieri, i suoi personaggi ed i ritratti dello stesso tango e del suo bandoneon, a cui Catulo Castello dice, in "La ultima curda": Che peccato bandoneon cuore mio/ la tua rauca maledizione maligna./ la tua lacrima di rhum mi porta fino al profondo bassofondo dove il fango si solleva/ già lo so, non me lo dire, hai ragione!/ la vita è una ferita assurda,/ e tutto, tutto è talmente fugace,/ che è una curda e nient'altro la mia confessione.
Temi familiari e sociali: poiché non c'è padre, la madre è l'ultimo porto a cui si fa ritorno dall'amore, dal tempo e dal destino; e gli amanti. Perché il tango non ha marito o moglie e la famiglia sono gli amici del cantiere o del quartiere, il lavoro è sfruttamento con il conventillo come focolare; la prostituzione con il cabaret come svago e la boheme come stile di vita e per nido il bulin.
Sul piano dell'estetica ci sono due pilastri nella poesia gauchesca e nel faro di Ruben Dario ed il modernismo, con modulazioni tra il romanticismo, il grottesco ed il surrealismo. Canta Homero Manzi in "Discepolin": Alla fine, di chi è la colpa della mia grottesca vita/ e dell'anima macchiata di sangue di carminio?… è meglio andarsene prima che faccia giorno/ prima di mettersi a piangere, vecchio Discepolin.
Oppure il bar surreale con l'alcol che si mette a delirare nelle bottiglie per causa del bravo compagno che non è tornato più: Per la tua assenza nell'osteria/ è cambiato al bancone il sapore delle bevute canta Mario Battistella in "Non mollare".
O la follia portegna che c'è nei racconti di Roberto Arlt ed io stesso canto così nei miei tanghi:" …sull'abisso del tuo fino a sentire / che il tuo cuore l'ho fatto impazzire di libertà,/ và, va a vedere!.
Pensa Gomez de la Serna: " Il testo dei tanghi è figlio degli aedi dell'audacia, mescolando sentimenti contrastanti nobilitati dalla disillusione. Il tango mischia tutto in uno stile telegrafico, nel racconto offeso di chi rende una dichiarazione con la lama conficcata nell'anima: " io voglio morire con me, senza confessione e senza dio, / crocifisso alla mia pena, / abbracciato al rancore dice Antonio Podestà.

PARLARE IN MUSICA

Arte obliqua e arte della mezzanotte, nel Tango non hanno posto le grida perché il suo destino è proprio esprimere il lato confidenziale dell'esistenza. Parole fraseggiate nella seduzione di un mormorio all'orecchio di lei, o degli amici, sia pure per dire quel che è più doloroso: " In me stesso mi sono perduto / cieco di piangere una illusione."
Il Tango si canta ed esprime tra quello che si dice e quello che si riserva per qualcuno, facendo sempre tesoro delle matrici sonore copiate dalle matrici del vivere: non è verso di godere appieno una grande gioia senza aver anche molto sofferto.
En las entonaciones vocales llegan al cantar de los tangos de nueve décadas, sabores del canto pampeano y urguayo de los estilos y las milongas. Nelle intonazioni della voce arrivano, da novanta anni di tanghi cantati, sapori di canti della pampa e uruguayani de los estilos e di milonga . E sentiamo, solo nella tecnica, chiarissime influenze della lirica italiana d'ascendenza operistica.
Non c'è niente d'afro o d'indigeno nel canto tanghero, mentre c'è una segreta affinità nell'espressione con le arti mediterranee, del sud della Spagna e dell'Italia e del Nordafrica moresco, né fanno testimonianza i "rulos" che sono la delizia melodica di Carlitos Gardel (un gruppetto di note per cantare una sola sillaba) e sembrano apparentati con i melismi orientali che si riverberano dal fondo dei millenni nelle gole del cante flamenco.
C'è un termine del nostro lunfardo per definire l'espressione nel Tango: il "chamuyo", sussurro modulato di decibel e d'intenzioni, cortesia di tono per aumentare l'intimità tra gli uomini. Chamuyo del canto sulla soglia del labbro con la sua arte poetica e la sua melodia nell'enorme sensualità del godimento di parlar con musica di chi sta cantando, scherzando e ferendosi.
Chi canta non canta l'esperienza di un altro che è l'autore, ma canta la sua personale sofferenza o la sua propria speranza. Il cantante di tango è come un attore in un tinglado che chi l'ascolta immagina ed egli è presente e occupa la scena con autorità durante un dramma di tre minuti.
Il chamuyo, il sussurro del canto circola imperioso attraverso corpi e sguardi della coppia che danza il tango nella penombra, sussurro di bandonèon traslitterando l'infarto con musica, sussurro che è come la cariatide che sorregge l'estetica del tango intero.
Arte e mistero del tango, spirito avanguardista e umido del Rio della Plata, divoratore di mondo, che riannoda le sue traversie più gravi sotto lo sguardo delirante, notturna e dorata della Città della Santissima Trinità.
Vi ringrazio moltissimo

Credo d'Amore in Tango

Mi domandi, amor mio, piccola mia,
che cos'è il Tango,
e io, spirito dell'asfalto, ti dico:

Credo che tango è questo,
che fa spuntare un garofano sul mio bavero,
quando non ho niente per garofano,
e vengo a vederti.
In alto nelle stazioni del treno,
una colomba muore
per questo solo, che un poco si muore
aspettando chi non arrivò.
Credo che questo è Tango,cara.
E è tanghista il gatto vagabondo
Che prende in giro la zitellona,
però non l'abbandona mai.
E è tango il campanello che suona e suona
in una casa vuota,
e anche c'è Tango negli occhi
di quello che ha suonato e se ne va, e se ne va
portandosi dentro l'assenza.

Credo che è tango quest'ora azzurra
in cui le domeniche finiscono d'albeggiare
e si fan pesanti i lunedì.
E questi cuorcontenti senza motivo, hai visto?
pezzettini d'oro
nelle profondità della vita,
son Tango.
E è Tango un viso che non riflettono
gli specchi dei caffè.
E è di tango il suono
della pioggia sulla finestra,
quando la finestra la tengono in piedi solo
i nostri sguardi, amor mio.

Credo che il Tango è un naufrago nella città,
però il naufrago con più fiato.
E canta Tango il buco della mia scarpa,
ojo de presa sì, per tutte le vie
che conservano i tuoi passi, cara.
E è Tango la modesta
tavola familiare che preparava Mamma
apparecchiata alla buona con la biancheria pulita,
facendola più bianca ancora
con gli argomenti del suo cuore corazon coraggio?

Credo che Tango è
quest'abbraccio che ci siamo dati
senza sapere se era l'ultimo.
E è Tango la malinconia
dei vecchietti che destejen
le loro vite nelle piazze.
E è tango l'aurora,
però pullulante di fantasmi.
E è Tango una frenesia di clacson
all'imbrunire, quando non mi trovi,
e continui a cercarmi, amor mio.

Uguale all'amore,
come meglio si vive e si sente il Tango
è a meno di dieci metri
o a più di diecimila chilometri di distanza.
Il Tango canta col suo bandonèon,
questo passero wagneriano
deviò il suo biglietto di ritorno in Germania
perché ebbe il presentimento che a Buenos Aires
stava per nascere Pichuco.
Suono il bandonèon sui bottoni della tua blusa
e in cielo ballano il Tango.

Tango è qualcosa che sibila fischia? nella notte
e che non sta in nessun repertorio.
E è Tango la danza
che esalerà il suo sospiro estremo
con la ultima galanteria.
E credo che è Tango
qualunque accenno di ninna-nanna
nel giorno finale.

Però ora che il tuo viso adorato
si trasforma in rosa della memoria,
di questo solo sono sicuro, che Tango
è come dire: Ti amo, ti amo,
amata mia, però mio Dio, come ti amo,
ti amo, ti amo.

 

 

inizio pagina